Secuencia

Ha pasado arto tiempo de la última vez que escribí acá, y durante ese tiempo han pasado muchas cosas, estoy igual pero me siento diferente, he aprendido a quererme y eso me gusta mucho, también he llorado arto porque odio las despedidas y este año me toco despedirme dos veces, de dos mujeres hermosas, me despedí de mi mamá porque nos fuimos de su casa (yo y mi hijo) y soy mamona y llore mucho e hice llorar a mi hijo y después me sentí peor, pero no podía dejar de llorar era como si se hubiera roto una cañería (aunque el lunes ya estábamos de nuevo en su casa porque ella me cuida a mi peque) y después vino lo más triste de este año, despedirme de mi abuela pero para siempre (…). Me fui a vivir con mi pololo y ahora tenemos una casa en la punta del cerro (debería decir detrás del cerro, porque así es, en la pampa y sin mar esta nuestra casa, suena feo pero no está mal) y ha sido bakan ir armando la casa de a tres, colocándole cada uno su sello, peleando por cuestiones que no tienen sentido (después), tomar tecito los tres juntos (a veces los dos no más porque mi hijo se duerme en el trayecto a casa), armar almuerzos ricos y aprender a hacer postres que me han quedado comestibles y eso es bueno, las conversaciones de a tres y las de a dos. Lo mejor de la casa es que tiene dos baños y así no nos peleamos por cosas bañísticas ni anti higiénicas (jaja) cada uno se hace cargo de su baño y listo, cuestión mía si queda desordenado, cuestión del si mea afuera (jaja) ninguno se molesta, aunque él es más ordenadito que yo y más bien portao que yo, eso me gusta aunque a veces se ponga medio maniático con el aseo y el orden, pero no hincha (mucho), hace arto, sabe cocinar, en el aseo y el orden me gana, es flash y tan detallista que me da envidia no ser así. Lo que no me gusta hacer es lavar la loza, lo que más me gusta es cocinar, nunca pensé que sería tan placentero cocinar, antes no cocinaba mucho, en realidad nada. Hemos elegido y comprado plantas juntos y las cuidamos los dos, eso también me parece romántico, y han sobrevivido, literalmente hemos regado la plantita. Hace poco decidimos poner fecha a nuestro matrimonio y me quedan 36 días de soltería (según los papeles, según mi corazón hace 6 años, 2 meses y 8 días que ya no lo soy) será un paso más y quiero que seamos felices, hasta viejos y desenamorarme cuantas veces sea necesario para después volver a enamorarme de él, del mismo, pero en otras versiones, del mismo, pero más maduro, del mismo, pero con canas, arrugas y más guata, del mismo con más mañas. También quiero que me aguante cuando me ponga de mal humor. No quiero que cambien mucho las cosas, quiero que sigamos armando nuestra familia, que nunca dejemos de armarla ni amarla, que siempre haya algo nuevo que aportar, que no nos olvidemos, no busco lo perfecto sino lo feliz, buscar la armonía, que nos cuidemos, tener risas de más niños y también ladridos de un perro, quiero que crezcamos en cantidad y también en amor. Si, el amor siempre es bueno y no está de más.

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